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12 Oct
2010

Colaboración: la ‘tendencia’ natural que definirá nuestro futuro

Carlos Casuso (MH)

Son diferentes las voces que anuncian desde hace tiempo la vigencia del termino “Colaboración” como común denominador que defina los cambios más importantes que nos depara el futuro. Desde que comenzamos a oir hablar de la tan nombrada crisis (no sólo de nuestro sistema económico, sino también social, cultural, moral, etc.), han sido numerosos los conceptos a los que se ha recurrido desde diferentes campos para vaticinar las claves (y tendencias) que van a regir nuestro futuro próximo (y no tan próximo); esto es, nuestro futuro después de la crisis, o lo que puede ser lo mismo: las claves para salir de ella. La dificultad está en identificar cuáles de esos conceptos son verdaderas tendencias de futuro y cuáles modas pasajeras, cuando no términos acuñados por los “profesionales” de las tendencias, únicamente para justificar su trabajo.

De entre todos estos conceptos: desglobalización, nueva austeridad, movilidad, nowness… (sí, lo de la desglobalización, vista la deriva que ha tomado la crisis, da hasta risa) hay uno que parece persistir, aunque bajo diferentes nombres, en todos los “decálogos de tendencias”: Colaboración.

Aún es pronto para decir si todos esos “profundos” cambios que iban a sufrir nuestros modelos económicos y sociales serán finalmente tan profundos y, lo que es más importante (e improbable), si darán como resultado modelos más justos. Lo que sí podemos es advertir algunos de los patrones que darán forma, y definirán de alguna manera nuestros modelos económicos, laborales, culturales, institucionales, sociales, etc. Y es aquí donde parece que el término Colaboración sí va a tener mucho que decirnos. Y sí, Internet, por supuesto, es la principal herramienta que lo hace posible.

Sólo un ejemplo: el Crowdsourcing. Para los que no conozcan el término rescato un texto de una entrada (Victors & Spoils, nace la primera agencia publicitaria crowdsource) de nuestro blog de hace poco menos de un año:

“El esquema básico en el que se basa el crowdsourcing es el siguiente: una empresa, institución o grupo de profesionales encarga determinadas funciones que hasta ahora desempeñaban sus propios empleados a una multitud personas anónimas, contactadas a través de Internet y conectadas en red. La empresa plantea un problema concreto a esta comunidad y recompensa a aquel(los) que de(n) con la solución más satisfactoria. De esta forma consiguen abaratar costes reduciendo personal fijo y aumentar muy significativamente el potencial creativo de la empresa”.

Como podéis ver, aquí el término Colaboración nos sirve como un nuevo patrón que redefine el modelo laboral tradicional de creación. Las implicaciones sobre si ese nuevo modelo es más justo, sostenible, etc. habría que discutirlas, pero lo cierto es que el término Colaboración está ahí de una forma totalmente nueva. Y hay muchos más ejemplos que apuntan en la misma dirección: la colaboración entre empresas es uno de los que más fuerte suena últimamente (el proyecto co-society, de Infonomia, es muy elocuente). También hay ejemplos, como el colaborativismo social, que apuntan desde una perspectiva crítica y de izquierda.

Bien, pues la reputada pensadora inglesa Mary Midgley, especializada en filosofía moral, en su último ensayo, ‘The Solitary Self’, nos habla de la existencia de una tendencia natural en el ser humano hacia la colaboración, frustrada de alguna manera por los diferentes poderes-sistemas a lo largo de nuestra historia. ¿Habrá llegado el momento en que esta tendencia natural hacia la colaboración encuentre el medio para canalizarse?

Midgley analiza nuestra naturaleza moral para cuestionar la idea generalizada de que la principal motivación que rige nuestras acciones es el propio interés. En concreto se refiere al llamado “gen egoista”, en su opinión un concepto del que los neo-darwinistas abusan de manera poco realista, y es que se trata de un concepto demasiado pulcro, demasiado perfecto, para imponerlo sobre algo tan complejo como la psicología humana. Midgley no niega que exista una tendencia primordial al interés egoista en el ser humano contemporáneo, pero sostiene que se trata de una herencia cultural (desarrollada sobre todo a partir de la Ilustración), no natural, y que por tanto podría modificarse si las circunstancias socioeconómicas en las que nos desenvolvemos fuesen distintas.

“El individualismo heróico no es un objetivo realista para el Homo Sapiens. Somos, como dijo Darwin, organismos terrestres, obligados a interactuar constantemente entre nosotros y con los complejos ecosistemas de los que tan solo somos una ínfima parte. Para nosotros, las ataduras sociales no suponen únicamente restricciones, sino líneas de vida”.

Para saber más sobre ‘The Solitary Self’ a continuación os dejamos el vídeo de la conferencia que Mary Midgley dió el pasado 20 de septiembre en el RSA:

COMENTARIOS   Comentarios  2

  1. [...] “negocio” (no es la primera vez, ni será la última, que hablemos en este blog de la tendencia Co.,), de las nuevas posibilidades que ofrece la Red para leer libros o escuchar música sin que medie [...]

  2. [...] Se trata de una plataforma on-line que se dedica a buscar soluciones de forma colectiva (crowdsourcing) a problemas relevantes que afectan al bienestar social, político, económico y/o cultural de [...]

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