(para el disfrute de este post, es necesario el uso de cascos)
“SÃ, tan sólo con mirarte
 encuentro una razón…” Suelo entonar a los Lori Meyers cuando camino por las mañanas por la “nueva” plaza de Callao; y compruebo como en la canción que 
la ciudad, pese a ser la misma, cambia, se hace la interesante, con las luces de neón… del siglo XXI (o LEDs).
SÃ, la plaza ha cambiado. Y no nos referimos sólo al impacto medioambiental y visual que, claramente, suponemos tendrá sus consecuencias, sino sobre todo a ese otro efecto que tiene que ver con la tendencia a convertir las ciudades en espacios de recreo y experiencia para unos ciudadanos cada vez más acosados por la presión demográfica y obligados a tratar de entenderse con ella.








