
El e-commerce sigue pegando fuerte. Así lo explica el estudio (R)etail (R)evolution de Trendwatching sobre tendencias de e-commerce. Este hábito de consumo no solo aumenta en grandes cifras, sino que se amplía y se especializa: si en un principio el e-commerce se centraba en parámetros como la elección y el precio, ahora incorpora definitivamente valores como el prestigio y la experiencia de compra. Además, el online y el offline saben retroalimentarse en una época de renacimiento del retail: el nuevo consumidor quiere que su compra sea, por encima de todo, real.
El e-commerce está en todas partes. Muchos consumidores están siempre conectados. Para ellos, el e-commerce es solo una opción más. La cultura de pantalla en la que vivimos puede convertir a marquesinas o pantallas en la calle en auténticos outlets mediante códigos QR, o a través de aplicaciones más sofisticadas: durante la Fashion Week de Nueva York, L’Oreal y la revista Glamour colocaron pantallas en taxis que permitían a los pasajeros comprar productos Lancôme. Asimismo, la red comienza a usarse como escaparate (fotos/vídeos interactivos que direccionan a páginas de compra).
Por otro lado, las experiencias de e-commerce abrazan cada vez más las características de las redes sociales: importan mucho las recomendaciones de otros usuarios, o los productos hechos a medida.
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